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Viernes, 26 de Febrero de 2010 05:33 - Escrito por eldia.com.co
Chao Uribe o cómo la Corte lo salva de la hecatombe
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Qué duda cabe. La Corte Constitucional decidió hundir el esperpento de la ley, firmada por el propio interesado, que proponía una segunda reelección presidencial.
El vilo en que se encontraba el país en estos mil días de tire y afloje, de  “encrucijada del alma”,  despeja el panorama electoral ya sin el remedo de dictadura que se quería entronizar.

Lo otro era someter al país a un obtuso calendario. El 27 de marzo se votaría el referendo reeleccionista, un mes después de aprobado, y de salir avante, inscribiría el presidente, justo en los términos, su nueva candidatura para la justa del 30 de mayo.

Pero  de perder el referendo, los tiempos para el plan B de la Casa de Nari se verían seriamente comprometidos. No quedarían sino tres semanas para montar la campaña del delfín de Uribe, quizá Juan Manuel Santos. Una verdadera hecatombe.

La Corte, miembros del uribato casi todos, nos atrevemos  a especular por el resultado de las votaciones, 6-1, 7-2 8-1 a favor de algunos puntos de la ponencia contraria a la reelección del magistrado Sierra, optó por arrojarle un salvavidas político al  futuro de Uribe. 

Ir al referendo significaba lanzarse al precipicio. La Corte seguramente recibió el llamado de Uribe: es mejor hundir la ley pues todas las encuestas ya no me favorecen, les diría el presidente.

En efecto, los sondeos más conservadores, seguramente los mismos que contrata  Palacio, hablan de apenas un 42% de favorabilidad de Uribe en unas elecciones enfrentado a otros candidatos. Esto significa apenas unos cuatro millones y medio de votos.

Como es sabido, para ganar un referendo se requiere por ley, la participación del 25% del censo electoral, unos siete millones y medio de sufragios. Con la campaña abstencionista de todos los partidos de oposición, más los llamamientos en el mismo sentido  de Nohemí, Fajardo  y Vargas Lleras, imposibilitarían ese umbral.

Así las cosas era mejor un retiro, a regañadientes como todas las cosas del presidente, que tomar el camino de un seguro suicidio en las urnas, amen de complicarle todo el camino a su sucesor.

La Corte, pues, obedeciendo a su padrino, lo salva de la hecatombe. Quedando como el demócrata que no es y así poder seguir manipulando el poder, a la sombra, en el próximo cuatrenio.  Que no vislumbra tampoco nada bueno para el país y que estará marcado, para desgracia de todos,  por el uribismo sin Uribe.