El Senado de la República eligió casi por unanimidad al nuevo Procurador General de la Nación. Con 81 votos a favor, de 85, Alejandro Ordóñez será el encargado de uno de los cargos más importantes del país.
Era una elección cantada, a pesar del debate generado por varios medios de comunicación, alrededor de dicha elección. Varias columnas fueron escritas, se hicieron programas de radio para discutir el tema, en fin, la elección del Procurador General de la Nación fue noticia de coyuntura durante varios días. Se puede afirmar que el debate generado por los medios, en ningún momento se hizo por las creencias religiosas del hoy Procurador Ordoñez, o por su filiación política, o por hechos de su vida privada, no, el debate estuvo dirigido a cuestionar hechos de su vida pública, donde se demuestra que Ordoñez en el ejercicio de sus funciones públicas ha sido altamente influenciado por sus creencias religiosas; otro de los puntos centrales del debate era acerca del apoyo brindado por los partidos políticos de oposición, a la candidatura de Ordóñez, reflejando así una contradicción en el actuar de los legisladores de oposición frente al ideario político de sus partidos.
Con todo el ruido que se hizo alrededor de esta elección, no hay sorpresas en el resultado. Lo que si queda claro es que esta elección del Procurador General de la Nación es el mejor ejemplo del manejo perverso de las maquinarias políticas. Da tristeza de la oposición en el Senado, sobretodo de los legisladores del Polo Democrático que votaron por Ordóñez.